Detalles e interrogantes de Niñas y niños
«Por eso no debes pedir ayuda, sino abolir la violencia.
La ayuda y la violencia forman un todo.
Y hay que cambiar ese todo.»
Brecht
Todo aparenta estar bien. Todo. La obra se llama “Niñas y niños” y tuvo una temporada en el “Teatro de Lucía” de Miraflores, en Lima, la capital del Perú. En el mes de abril del 2026. El texto fue escrito por el dramaturgo británico Dennis Kelly en el 2018 antes de que escalará el movimiento #metoo. El tema es la naturaleza de la violencia y su contraparte la fragilidad humana. El autor refleja aquella complejidad a través del diseño de una voz femenina sumamente particular, con ideas propias, que lucha por hacerse un lugar en el ámbito competitivo en el que la sociedad moderna del siglo XXI tiene inmersos a sus habitantes. Ella —una suerte de Jasón en busca del vellocino de oro de las producciones documentales— narra cómo conoció, se enamoró y formó una familia con él —una versión masculina de la Medea de Eurípides—.
Si el objetivo es hacer pensar y sentir al espectador, dejarlo con una gran interrogante y algo perturbado ante la imposibilidad de resolver el problema, la obra ha cumplido su cometido. La correcta y eficiente puesta en escena dirigida por los jóvenes Nae Hanashiro y Jorge Robinet denota un estudio claro y profundo del texto. La sólida interpretación de Vanessa Vizcarra se luce, sin pizcas de histrionismo exacerbado. Nos imprime una gran empatía por su personaje y encarna la vulnerabilidad de un ser humano que recorre el escenario a pie descalzo mientras confiesa su propia confusión ante la tragedia consumada en su descolorido hogar. Nos lleva desde la comedia y la complicidad hasta la desazón y la tristeza. La creemos madre de esos dos pequeñxs que no vemos pero sí imaginamos gracias a su trabajo interpretativo. El diseño de luces, intercala momentos de frialdad azul con la calidez del vientre materno o de los recuerdos de quién ha sido madre. Los sonidos son pertinentes y acompañan este soliloquio de la única sobreviviente al familicidio cometido por su esposo y amor de vida.
La fortaleza del texto de Kelly, es crear toda una familia y sus interacciones cotidianas a través de una única voz, la de ella. Así es cómo lo conocemos a él. Tal vez son los detalles los que pueden dar indicios de lo que sucederá. Inicia la historia de la familia en la fila de embarque de una aerolínea económica en un aeropuerto italiano, él está absorto en un libro, mientras un par de modelos lo abordan y quieren aprovecharse de su lugar privilegiado en la fila. Él, joven sensible, que no se deja doblegar por la belleza y la petulancia de las modelos, usa la inteligencia y el sarcasmo, para desbaratar su argucia. Por momentos, el dramaturgo pareciera esgrimir que el segundo sexo o el sexo débil también puede aprovecharse del sexo fuerte. Al mismo tiempo, a través de las escenas de ella con su progenie, parece sostener que los niños destruyen y las niñas construyen. La dramaturgia además de mantenerte atrapado muestra la complejidad del animal racional y social que somos. Y el misterio que acompañan las particularidades de cada género y/o sexo.
Nada aparenta estar bien. Nada. El texto ha sido traducido a varios idiomas y se ha representado en varias partes del mundo. Sin embargo, varios detalles pueden perderse de vista si se desconoce el lugar de origen del autor. Tal vez los más relevantes son los sgtes.:
¿Ella y él? los sin nombre, al igual que el dramaturgo Dennis Kelly, pertenecen a la clase trabajadora de Inglaterra. Dennis trabajó en Sainsbury (un equivalente de Wong o Plaza Vea) antes de estudiar teatro en la universidad. Sus personajes, al igual que él, pertenecen a la clase trabajadora. No es casual. Él mismo lo menciona en más de una entrevista. Aquel detalle señala falencias en la industria creativa del Reino Unido que se caracteriza por ser un espacio de difícil acceso para personas de clases menos privilegiadas. El hecho de que ella haya conseguido un lugar y puesto de trabajo en una productora de documentales es significativo para mostrar una falla que probablemente Kelly encuentra en la estructura social inglesa.
¿Quiénes son la clase trabajadora en el Perú? ¿Contamos con una industria creativa? ¿Queremos una industria? ¿Queremos o necesitamos? ¿Qué tipo de industria necesitamos? ¿Qué tipo de cultura necesitamos? ¿Nuestra cartelera de teatro y cine da voz a aquellos que no suelen ser representados? ¿Quienes la dirigen?
¿París es un chiquero? Efectivamente desde Londres o Leeds, las promenades del Sena pueden resultar caóticas, desordenadas y sucias. Sin embargo, quienes recorremos Lima y alguna vez hemos cruzado el puente del río Rímac, atestado por comercio ambulatorio y desperdicios; probablemente percibamos la capital francesa como una taza de anís, limpia e inmaculada, que ni las calles miraflorinas nos la recuerdan.
¿Cómo recibimos aquellos detalles? ¿Cómo los entendemos desde nuestra urbe? ¿Cómo nos relacionamos con nuestras propias calles? ¿Las vemos? ¿Las estudiamos? ¿Las analizamos? ¿Les escribimos obras de teatro?
El texto es hermoso y tramposo. Revelador y enigmático. Simple y paradójico. Juega con su propio entorno y con el espectador. Al final ella sostiene que él nunca fue quién ella creyo. Pero, ¿quién cambió? ¿ella o él? Aquello no justifica nada. ¿Cómo evitar que nuestros contextos sean caldos de cultivo para la violencia? El texto no da respuestas. Comparte datos fácticos. Más del 95 % de casos de aniquilación familiar en el Reino Unido son ejecutados por hombres. Los hombres peruanos también planifican en lugar de explotar. El feminicidio de Eyvi Ágreda, atacada en abril del 2018 es un ejemplo, aunque la situación sea completamente distinta. La pieza del británico crítica su sistema pero a la vez saluda todo lo que ha logrado, observa las contradicciones y las comunica. En Lima, no sé si nosotros logramos ver y denunciar las contradicciones que se consuman en nuestras narices. No sé si tenemos la valentía de comunicar con humor lo políticamente incorrecto. No sé si logramos vernos y oírnos. No sé si vemos y oímos a nuestra propia urbe.
¿Vemos las causas de nuestra propia violencia?
«Ante la violencia contra las mujeres existe una respuesta penal,
pero no un análisis de las causas que la provocan»
Marta Sanz
Por Jamil Luzuriaga - Crítica Teatral Sanmarquina
Ficha Técnia
ACTRIZ: VANESSA VIZCARRA
DRAMATURGIA: DENNIS KELLY
DIRECCIÓN: NAE HANASHIRO & JORGE ROBINET
ASISTENCIA DE DIRECCIÓN: CLAUDIA PASCAL
PRODUCCIÓN GENERAL: PATOELPEZ PRODUCCIONES
PRODUCCIÓN EJECUTIVA: ALVARO PIZARRO
DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: BEA CHUNG
FOTOGRAFIA Y DISEÑO GRÁFICO: ADRIÁN ALCOCER
MARKETING: MAYTE VERGARA
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