La escena como lugar de resignificación
(Crítica de María maricón, dirigida por Gabriel Cárdenas) Por Godo Lozano ¿Qué ocurre cuando los discursos que organizan una vida dejan de ofrecer un lugar donde habitarla? ¿Cómo reconstruir una relación con el propio deseo cuando este ha sido nombrado durante años desde la culpa, el pecado o la desviación? Son algunas de las preguntas que atraviesan la obra María maricón . Lejos de construir un alegato sobre la diversidad sexual o de convertir la experiencia testimonial en una simple confesión escénica, la obra se configura como una investigación sobre los modos en que la religión, la familia, la cultura y el lenguaje participan en la constitución de una subjetividad. Lo que aparece en escena no es solo la historia de Gabriel Cárdenas, sino el proceso mediante el cual un sujeto intenta volver inteligibles las marcas que esos discursos han inscrito sobre su cuerpo, su memoria y su deseo. En ese recorrido, la obra dialoga de manera sugerente con una de las intuiciones ...



