Niños Soldados: cuando la historia se cuenta desde el juego
Concepto y dirección de Jorge Villanueva Por Rodrigo Bravo Ruiz La potencia del testimonio de un niño a veces pesa más que toda una legión de animales salvajes. A esa y otras reflexiones nos condujo Godo Lozano al implicarnos en esta suerte de ritual litúrgico que fue su unipersonal Niños soldados. Una obra reminiscente, agridulce, sencilla y compleja: una mixtura de emociones, melodías, relatos y juegos. Desde la primera llamada, el protagonista supo construir un clima apropiado, exponiendo de manera interactiva aquellos juegos con los que se entretenía en su infancia: el aro, las canicas o los daños y yases. Fue un acertado movimiento invocatorio haber decidido instalar en el recinto el clima comunitario por excelencia: el juego. Nadie puede resistirse a jugar. Jugar es el acto primigenio de todo ente que busca romper la relación pasiva con su entorno. Jugar es más que una acción exploratoria; los seres humanos jugamos para despojarnos de los mandatos del tiempo, jugamos para ...



