Carta abierta a la familia teatral peruana

[O crónica barroca y subjetiva de la presentación del libro

“El teatro como un espacio de crianza” escrito por la directora-madre Ruth Escudero]


La noche del viernes 28 de noviembre, 2025, acaeció digna de remembranza futura.

 

La otra madre Sara, me jalará las sábanas si no cumplo con la tarea encomendada de registrar lo sucedido.

Paso a cumplir el deber

 

Dan las 19 horas con treinta minutos y una horda familiar sube hasta el segundo piso del Centro Cultural de la Católica, la presentación inicia con una luz amarilla resplandeciente en el cuerpo de la actriz María Angélica Vega, su voz y sombra encarnan el monólogo de Cristina, personaje de Escorpiones mirando al cielo, pieza del dramaturgo peruano César de María, montaje icónico del grupo Quinta Rueda dirigido por la autora del libro.

 

¡Oh familia teatral!

qué imposibilidad la de ir al pasado y disfrutar de esa puesta en escena efímera

He oído testimonios, aquella dirección fue inolvidable.

Aunque, permítanme corregirme. 

 

Un anuncio de último minuto,

 unas nietas de nuestra madre,

han hecho posible lo imposible,

han subido seis montajes al novísimo canal que pueden visitar:

https://www.youtube.com/@RuthEscuderoVel%C3%A1squez

¿Organizamos una maratón para ver sus montajes?

 

Volvamos a la presentación del libro, la moderadora del evento fue la curadora Jana Ugaz, quien presentó a la actriz Yvonne Frayssinett para que diera algunas palabras.

 

 

Yo recuerdo a Ruth desde que era niña, estudiamos en el mismo colegio. Ella era mayor, así que ella no se acuerda de mí, pero yo sí de ella. La recuerdo con su guitarra entrando en cada salón recitando "Prodigio mis manos florecen, rosas, rosas, rosas, a mis dedos crecen (...)”

 

Frayssinett soslayó que, mirándola con admiración, nació en ella, la constatación de que ella también quería ser actriz y declamar poemas como aquella alumna mayor. De repente, Yvonne culminó su presentación recitando El dulce milagro de la uruguaya Juana de Ibarbourou. 

 

¡Oh hermanxs teatrales!

Esta exclamación va para quienes no pudieron asistir al encuentro,

Es que se perdieron el histrionismo repitiendo más de una vez, 

Tu libro lo voy a tener de cabecera. 

Ruth has hecho tanto. 

Me agotó leer tu libro. Te admiro.

   Cuántas sutilezas, subtextos y evocaciones imposibles de atrapar por completo en aquellas declaraciones.

Cuánto amor e ¿ironía? 

 

Yvonne también recordó cuando Ruth la convocó para trabajar en la Clase Maestra del dramaturgo estadounidense Terrence McNally. Los ensayos fueron agotadores, entrenaban desde temprano y varias horas al día para dar voz y vida a María Callas. Un éxito total, con público sentado hasta en el escenario, ¿será verdad o fantasía? 

 

Solo puedo dar testimonio de lo que yo he vivido junto a Ruth

la vi dirigir el montaje El Avaro,

un portal parecía abrirse en los jóvenes actores, la directora exige una actuación orgánica y emocional; odia que las palabras salgan de uno sin sentido, o desde los dientes -como ella dice-, así que entra al escenario contigo y como una maestra ninja, sonsaca a los actores, alguna verdad tan suya como del propio personaje. Verla dirigir es presenciar la co-creación escénica. El verbo hacerse carne. Ver descender a las divinidades teatrales y resolver los últimos ajustes del montaje. 

 

 

Luego, vinieron testimonios más académicos, aunque nunca sin perder la relación humana entre quién hablaba y la directora del Teatro Nacional Popular (cargo que la matriarca ocupó desde 1995 hasta el 2001).

 

¡Tuvimos un Teatro Nacional Popular!

¿Pueden creerlo? Ahora existen 3 o 4 facultades escénicas en nuestra comarca, pero no he escuchado voladas sobre la constitución de un teatro nacional. ¿Resurgirá? 

 

José Manuel Lázaro hizo un breve recuento de la experiencia de la Directora de la Escuela de Artes Escénicas y Literatura UCSUR del 2010 al 2015: sus inicios como secretaria del recordado Ricardo Blume, un viaje al Festival de Manizales en 1960, el paso que dio de actriz a directora. El trabajo pedagógico en el Agustino. Otros viajes, como el que realiza en 1968 al Teatro de Madrid, en una España todavía franquista; los tres años en Guatemala junto a su familia; el viaje a Bulgaria con “La Noche de la Luna” de Eduardo Adriánzen. Y, probablemente, el viaje decisivo: 1990, una pasantía de dos meses que realizó en París, en el mismísimo Théâtre du Soleil, dirigido por quien la directora considera, su guía y maestra: Ariane Mnouchkine. 

 

Nuestra madre-peruana la pudo ver en acción dirigiendo a su troupe  en la Cartoucherie. Ensayaban Los Atridas, puesta en escena de 7 horas que comprendía cuatro tragedias:  Ifigenia en Áulide, de Eurípides +  La Orestiada -única trilogía conservada del  mundo griego clásico-, compuesta por Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides. Monumental tragedia escrita por Esquilo ¿nuestro padre del teatro occidental?

 

Familia teatral peruana y, ¿por qué no?, mundial

¿Nuestra familia será tan disfuncional como la de los Atridas?

Tan disfuncional, que los padres sacrifican a las hijas, que las madres matan a los padres

y que lxs hijxs planifican el asesinato de las madres.

¡Qué hacer con ese vocablo tan enrevesado y doloroso!

Familia, famélica existencia, ¿¡qué hacer!?

 seguimos usando esos términos de “madre” y “padre”, cómo hacer y deshacer para seguir haciendo, ¿desde el divino bien?

¡¿Desde la desesperanza que apabulla?!

 

No ahondaré más en el testimonio de Lázaro, especialmente cuándo se levanta y en Brasil asiste a un encuentro con Ariane, y desde su sitio ve entusiasmado cómo la francesa dirige a los actores tal como la peruana lo había hecho con él.

 

Luego, siguió una proyección que trajo a Miguel Rubio, el director del grupo teatral Yuyachkani, desde Puerto Rico. Explicitó el enfoque de la crianza como un sembrar y dejar germinar, un fenómeno vivo, que vivifica tanto al director como a los actores; que los cría, en mutua interdependencia. Además de criar a los espectadores que en algún momento memento habrían también de levantarse y actuar.

 

Escudero diferencia entre construir con ladrillos, y crear con esa masa informe, dúctil y risueña que es cada uno de los seres humanos. 

 

¡Oh hermanas y hermanos!  

Leer a Ruth azuzó mi alma interrogativa: 

¿Hemos perdido humanidad en los procesos creativos? Sedientos por productos, 

¿hemos sucumbido a la repetición maquinal y sin ánima? 

 ¿Habríamos de destituir a todxs los que nos quieren a toda máquina?

 

El biólogo chileno Maturana, es de quien la peruana toma prestado aquel marco teórico, con la intención de que sus procesos escénicos dialoguen con la cultura andina 

 

¿y también con la selvática? ¿también con la ancestral costeña? ¿Cabría mencionar que el padre de nuestra madre fue diputado por el departamento de San Martín, allá por los años 40? ¿qué hacer con nuestros políticos? ¿Habríamos de investigar quienes nos anteceden y nos han legado las simientes para nuestro proceder actual?

 

La noche siguió su curso, vinieron las palabras de la mismísima seguidora de Ariane Mnouchkine, preparadas y leídas desde un papelito que sostenía con sus dos manos. Recibió unas flores del ministro de Cultura, de quien—a conciencia— he preferido no indagar más.  

 

En el momento de la recepción del auditorio, un joven actor tomó la palabra, y con cierta tonalidad varonil (¿y aleccionadora?) llamó la atención al público; nos recordó que todos somos parte de un mismo país y que la cultura ¡la cultura! podría unir, establecer o reestablecer lazos.

¿Ustedes qué opinan?

 

La sala del auditorio estaba completamente llena, varios cuerpos y caras conocidas. Era una especie de gran reunión familiar entre los teatreros peruanos

 

O al menos digamos: ¿limeñxs? 

 

A las afueras del auditorio, hubo un brindis con vino o champagne, algunas fotografías y la compra y firma del hermoso libro de tapa dura color azul azur. La familia de la directora nacional indudablemente estaba presente; había viajado desde diversos puntos del mappa mundi para acompañar a su madre en esa fecha tan especial para ella.

¿para nosotrxs también? 

 

Querida ¡¿familia?!                ¿Fa mi lia?  ¿fam ilia?            Ya no sé ni cómo llamarnos

Espero que mi carta sea digna de sus retinas y haya cumplido con el objetivo de retener lo acontecido.

Al margen de la pestilente corrupción

de las extorsiones que parecen carcomer la superficie total de los 1,285,215.6 km² de nuestra querida patria

al margen de tanta deshumanización, escuchemos la viva voz de la niña San Martín que alguna vez fue Ruth Escudero

 

El Perú es libre e independiente, por la voluntad general de los pueblos y la justicia de su causa que Dios defiende.

 

Aunque, cuidémonos del chauvinismo

Diré              al margen de las naciones y sus dependencias o independencias,

en toda cultura es un mandamiento divino, honrar a las madres, lo de menos es si son de sangre o de teatro.

 

Atentamente,

la nieta peruana

de Molière


 Vérlue  

 


Lima, ¿ciudad de los reyes?                                                                     29 de febrero, ¿2026?

 


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