Esquizofrenia: el valor de la historia personal

Con la producción de Telón Mestizo y la dirección de Alexander Rodríguez, Esquizofrenia es una obra con cariz de anamnesis. Tuve la oportunidad de ver el primer estreno de la obra, en su versión exprés y noto que la ampliación de la entrega ha logrado dar cuenta de aspectos que son importantes en la obra. Por ejemplo, la historia detrás de Ignacio Castillo, el protagonista. 


En la versión corta de Esquizofrenia, se desencadena el internamiento del personaje en un manicomio tras el homicidio de Alys. Comprendíamos que durante el juicio el hecho fue inimputable, motivo por el cual Ignacio fue llevado al sanatorio. Esto nos llevaba a preguntarnos si el homicidio fue la razón por la cual Ignacio desarrolló la elaboración psicótica. 




Con esta segunda parte comprendemos que el homicidio fue un desencadenante de un proceso latente que tiene arraigo en su infancia. Hay elementos en torno al vínculo con Alys que pueden aproximarnos a un entendimiento de las efusiones afectivas que crisparon en Ignacio. 

Entre ellos están la decisión de abortar de Alys, relacionada con la ruptura y fin de la relación, y la confirmación de la imposibilidad de seguir juntos debido a las diferencias de los estamentos sociales. Ignacio nunca sería aceptado por la familia de Alys, que se maneja con otros códigos sociales. 


Todos estos elementos tienen el potencial de movilizar el mundo interior de Ignacio, tal vez el fin de la relación, visto como un factor asociado al abandono parental, despertó viejas heridas en Ignacio. La desprotección encarnada en ambos padres. De un lado el abuso, del otro la negligencia. La posibilidad de la ruptura abre un campo de incertidumbre para él que llena de angustia su alma. No tener una vida con Alys se asocia a revivir la incertidumbre del vínculo. Claro, desde la racionalidad diríamos que la vida no se acaba tras una ruptura. Pero lo que está ocurriendo es que se abre un campo de incertidumbre relacional. Ignacio es una persona que ha sufrido una lesión relacional, ha sido descuidado y dañado en un nivel de su constitución psíquica determinante. Allí en la esfera parental donde se supone que debemos ser cuidados y protegidos él ha vivido en un estado de severa desprotección y abuso. Entonces, esta herida vincular, que inaugura un campo psicológico de incertidumbre relacional, provoca que Ignacio no pueda asimilar como la mayoría de las personas la ruptura, la desvinculación, la soledad o la pérdida. 


En otro nivel, ya no el del abuso y la negligencia parental, Ignacio ha sufrido la muerte de sus padres. Es decir, no solo hay incertidumbre relacional, sino también incertidumbre por la muerte. Quienes lo han descuidado no solo han generado desconfianza, sino también han abierto un campo de incertidumbre relacionado a la muerte y, por lo tanto, a que enfrente el mundo solo, al mismo tiempo que asimila el fallecimiento. Estamos hablando de una doble incertidumbre. Ignacio es un superviviente del suicidio de sus padres. El suicidio aparece en sus esquemas como una posibilidad ante el dolor. Pero el suicidio no es otra cosa que la muerte. Ver la muerte como salida, es una forma de negar la realidad. ¿El homicidio de Alys no fue una salida para Ignacio? La muerte fue una salida ante el dolor experimentado. ¿Ignacio comprendió que hubo algo insoportable que llevó a que sus papás acaben con sus vidas? Por otra parte, la muerte es también una certeza. Si bien, es provocadora de incertidumbre, pues deja desamparado al que sufre la muerte de otro, esto es, del ser querido. Es a la vez, una certeza del fin. Ignacio rechaza la incertidumbre de vivir separado de Alys, pues no tiene control de esa decisión. Pero, al tomar la vida de Alys, tiene la certeza de lo que ocurrirá. El homicidio de Alys le da una sensación de certeza y familiaridad. Al haber tomado su vida, ya no piensa en los múltiples escenarios que le siguen a la ruptura de la relación. El control de la muerte es una salida ilusoria a la incertidumbre. Pues, el ser humano puede prorrogar, diferir o paliar la incertidumbre, pero nuestra existencia está llamada a la incertidumbre. La única certeza, como se reza en las filosofías de la existencia, es que el ser humano es un ser finito, un ‘ser-para-la-muerte’. Ello, nos abre a una incertidumbre constante. Sin dejar de poner sobre el tapete los estereotipos y creencias en torno al género, que incitan a creer tener control sobre los otros. 

No obstante, el desencadenante de la ruptura con Alys se asienta en un campo psicológico donde está la huella traumática del abuso. La ruptura no se asimila regularmente porque el campo relacional que la sostiene está severamente dañado e incapacitado para sostener dicha ruptura. Esa imposibilidad de asimilación de las vivencias provoca elaboraciones psicóticas, que podríamos leer como, formas alternativas de asimilación de la realidad, formas inconclusas de asimilación, o un campo de asimilación de las vivencias con códigos difíciles de comprender o sencillamente inaccesibles por su carácter solipsista. En otras palabras, podríamos decir que la psicosis viene a sostener lo que Ignacio no puede sostener por sí mismo, ya que ha sido severamente dañado en su estructura relacional. Esa estructura relacional que es consolidada por la seguridad familiar o del entorno, está rota, por lo tanto, no puede resistir los acontecimientos de la vida relacional, esto hace que Ignacio tenga un psiquismo frágil. 

Finalmente, un elemento interesante de la dramaturgia es el mar. Constantemente Ignacio le habla al mar. Es un personaje más. Su interlocutor. Pareciera que le da calma. Hay un componente terapéutico, como una especie de relación dialógica. El mar le escucha. El mar le recibe e incluso el mar le guarda. Se fusiona con el mar tras su fin, ya que aparentemente se suicida. O por lo menos hay una intención declarada de suicidio. El mar sería quien reciba su muerte y haga llegar a otros sus cartas. Esto confirma el carácter elocuente del mar, es su contertulio, conversa con él. 


Además, el mar tiene un sonido, o sea, el mar responde. Eso necesitaba Ignacio, respuesta. Él mismo lo dice: “por años esperé algún tipo de respuesta, pero nunca llegó”. Esa es otra dimensión de la esquizofrenia, diría que la negación del otro, no por decisión, sino una especie de forclusión del Otro, donde el otro desaparece o no responde, no se le puede asimilar. ¿El otro se hace oceánico? ¿Tras la muerte hay una fusión con el otro? La pérdida del otro deja vacía a la persona. ¿Qué referentes quedan? Todo desaparece en el horizonte de la persona, queda el vacío. Hay una orientación al vacío. Dicho de otra manera, la pérdida de la alteridad abre la posibilidad de la identificación con el vacío. ¿Por qué? Porque el sentido y significado de la vida siempre está en los otros, si no hay otros, hay un desmoronamiento de significado, la vida pierde sentido, los referentes principales se desvanecen, en este caso los padres, solo queda el vacío. En ese sentido, el suicidio se vuelve posible por la pérdida del significado. No cualquier significado, sino el que hace de la vida un espacio de seguridad y un lugar de disponibilidad. Para Ignacio, el mar es el eco simbólico de esa disponibilidad, que en su realidad fue constante indisponibilidad de los otros. 


La obra ofrece elementos que dan la posibilidad de articular elementos de la historia del personaje. Ha sido interesante que en su ampliación haya habido un interés por hacer una suerte de anamnesis y de completar aspectos de la vida psicológica del protagonista. Creo que esto lo completa el resto del elenco ocupado en las coreografías desde un lenguaje del cuerpo que busca crear significantes de la esquizofrenia. Se ha logrado transmitir una atmósfera de la psicosis, pero creo que podría elaborarse aún más y sobre todo matizar este campo, pues la experiencia psicótica es intransferible, aunque el campo clínico documente las experiencias de las personas con el diagnóstico. Creo que esa intransmisibilidad abre el espectro de significantes a tomar en escena, invita a seguir explorando y a mantener abierta la disposición para comprender a Ignacio Castillo.   




Por Giuliano Milla Segovia - Crítica Teatral Sanmarquina

 

FICHA TÉCNICA

 

Título de la obra: Esquizofrenia

Dirección: Alexander Rodríguez

Dramaturgia: Alexander Rodríguez

Elenco:

Víctor Lucana

Linda García

Fernando Capitán

Alexander Rodríguez

Sonia Chávez

Dirección de movimiento: Linda García

Piano en vivo: Eduardo Zapata

Producción: Telón Mestizo y Vangu Compañía Escénica

Producción ejecutiva: Víctor Lucana

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