ALGUNAS NOTAS SOBRE “EL MULTIVERSO DE MALANDRO”
Las propuestas de Pucayacu no son convencionales, ni en su dramaturgia (a cargo de Augusto Cáceres Álvarez) ni en su ejecución. Los actores no parecen seguir al pie de la letra un guión y se notan las improvisaciones. Por otro lado, la escenografía se ve desprolija, algo sucia, lúgubre, y sin embargo, en eso puede radicar justamente el atractivo de la propuesta de este grupo teatral. En un aparente desorden se va armando una historia, llena de fuerza y mucha crítica (y burla) a la sociedad.
Ahora, ¿y quién es el tal Malandro?, pues… no es fácil decirlo: es un músico, genio, demente, sabio, insensato, todo eso junto y más, también es el dueño de “El bar de la Muerte”. Es el personaje más reconocible y recurrente de la saga de obras teatrales planteadas por Augusto Cáceres Álvarez, las cuales cuentan los hechos de un futuro distópico, donde un virus ha acabado con gran parte de la población de Lima.
En esta ocasión, la compañía Pucayacu ha tenido a bien presentar una función doble.
En “El precio de la muerte”, a causa de un rumor que dice que hay un sitio donde el virus no ha llegado; mucha gente irá en la búsqueda de tal lugar. A nadie le importa si tal rumor es cierto o no, solo les basta la esperanza de un lugar donde sentirse seguros. A pesar de lo pesimista que pueda resultar el contexto, los personajes aún tienen tiempo para disfrutar de unos tragos mientras conversan, ríen y cantan.
Ya se ha mencionado la lúgubre coloridad de la escenografía, lo cual ayuda a asentar aún más el ambiente distópico. Adicional a eso, la música estará muy presente durante toda la historia con una gran variedad de propuestas, desde la más tradicional hasta la más electrónica y rockera.
Por el lado de las actuaciones, antes que recitar diálogos a pie juntillas, aquí los actores parecen tener mucha libertad en sus acciones. Se nota la fuerza que le imprimen a sus personajes en sus risas, llantos, cantos, bailes y demás. De resaltar aquí la música en vivo ejecutada por los actores.
Asimismo, en aquel escenario de una sociedad en decadencia, ¿cómo enfrentan los personajes tal realidad?, una de esas formas sería haciendo algo de música, otros reflexionando y otros simplemente no rindiéndose. Es un escenario distópico, sí, pero puede que la obra nos hable a los espectadores del presente y nos haga cuestionarnos cómo es que vivimos y enfrentamos el caos de un presente que de por sí ya es violento.
Con respecto a la dramaturgia, esta parece estar más armada por acciones antes que por un texto detallado que le indique a cada actor que decir o qué hacer. En lo personal, me ha parecido muy interesante este tipo de propuesta, sin embargo, esto puede hacer que uno no sepa qué exactamente está pasando en el escenario o la historia. O quién sabe, quizás eso es justamente lo que quiere el autor.
En la segunda parte de la función, nombrada “Sin Hombres, Año 2070”, vemos una propuesta muy distinguible de la anterior. Aquí ya no vemos los colores sucios de la primera parte, en cambio vemos un escenario monócromo, color gris. Se supone que esta obra se desarrolla muchos años después de “El precio de la muerte”, y, como el nombre de la obra indica, estamos en un mundo literalmente sin hombres (cuya desaparición ha sido consecuencia de otro virus) y, por eso mismo, el elenco es enteramente femenino.
En la nueva situación que plantea la obra, las preocupaciones van por el lado de qué hacer o cómo ordenar lo que queda de la sociedad. Cada personaje tiene su propio carácter, alguna más amable, otra más autoritaria, alguna más egoísta, otra más desprendida. A diferencia de su precuela, en esta ocasión estamos ante una propuesta más introspectiva, donde se hace cuestionamiento y reflexión acerca del significado de la libertad en un escenario postapocalíptico donde están inmersos los personajes.
La música también juega un papel importantísimo en esta ocasión. Está muy marcado el sonido del rock punk (o subterráneo, por ser ell caso limeño), de música electrónica y synthpop. Detalles que, junto a la ambientación y personajes, le dan un carácter propio a la obra.
Vale anotar que “Sin Hombres, Año 2070”, fue una de las obras elegidas como representante de la macroregión Lima-Callao-Ica para participar en la XXXI Muestra Nacional de Teatro Peruano.
Para finalizar, las dos propuestas de Pucayacu resaltan por su originalidad en la historias y su ejecución, donde a través de un aparente desorden e improvisación se va hilvanando una historia donde confluyen la distopía y la crítica social.
Por: Ramiro Miranda
Ficha Técnica:
“El precio de La muerte”
Elenco: Percy Pinto Avila (Facundo Navarro), Augusto Caceres Alvarez (Diego Marasi), Osmar Orihuela Tacuri (Rober Saavedra),Arturo Villaverde Rios (Maycol Vinces ). Giancarlo de la Cruz ( Gonzalo Stanley) Ada Gutiérrez Guiño (Princesa), Rou Aguirre (Majestad) y Antuané Chacón (Reina)
Diseño escenográfico y luces: Pucayacu agua Roja Teatro
Composición musical y ejecución: Giancarlo de la Cruz Vásquez.
Asistente de dirección: Percy pinto Avila.
Dramaturgia y dirección general: Augusto Cáceres Alvarez.
Producción general: Perro Suelto En Plaza.
“Sin Hombres Año 2070”
Elenco: Yajaira Tantaleán Espinoza (Ines Guzman), Urpi Curihuaman Beteta (Carmen Pérez), Milagros Huamán Motta (Sol de Noche), Emely Mantilla LLaja (Helena del Prado), Ada Gutiérrez Guiño (Princesa), Rou Aguirre (Majestad) y Antuané Chacón (Reina)
Diseño escenográfico y luces: Pucayacu agua Roja Teatro
Composición musical y ejecución: Giancarlo de la Cruz Vásquez.
Asistente de dirección: Álvaro Chala Estrada.
Dramaturgia y dirección general: Augusto Cáceres Alvarez.
Producción general: Perro Suelto En Plaza.





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