LA SALUDABLE EXPLORACIÓN: Cobertura de la 25º edición del Festival saliendo de la caja (2026)

LA SALUDABLE EXPLORACIÓN:
Cobertura de la 25º edición del Festival saliendo de la caja (2026)

Las bodas de plata del festival nos sorprenden con una edición marcada por la exploración de lenguajes tanto visuales, sonoros, materiales, corporales, de las teatralidades peruanas -folclor tradicional, dirían algunos-, la ruptura de la cuarta pared y la expansión de las posibilidades de la escenografía, así como llamado claro de urgencia ante las crisis contemporáneas.

Bajo la acogida de la Alianza Francesa de Lima (dada la renovación del CCPUCP), la inauguración del festival permitió reconocer el esfuerzo de todos los equipos involucrados,  recordar la resiliente edición 24º y reafirmar la apuesta por una expresión libre de los estudiantes que les permita salir de la caja de manera auténtica. 

Como en anteriores ocasiones, se organizan las piezas por su afinidad en dos secciones, en esta ocasión tituladas 1) la saludable exploración y 2) la indispensable búsqueda.

LA SALUDABLE EXPLORACIÓN: GÉNEROS, FORMATOS, LENGUAJES

La farsa de Pathelin

El astuto Pathelin, abogado, se dedica a embaucar para poder brindarse una buena vida. Su más reciente estafado, un relojero, lleva a juicio también a un trabajador. Nuestro antihéroe logrará con su retórica salvar a este último y a sí mismo, alegando locura. Sin embargo, luego recibirá su merecido. La comedia, escrita en el siglo XV en la región parisina supondría un homenaje o conexión a la tradición francesa en la medida en que la AFL alberga esta edición. Las decisiones en ambientación (estilo comic) y la dicción del elenco (farsesco), así como la interacción con el público dan la bienvenida al festival en un tono alegre.

Cadáveres futuros

En un futuro distópico, cuatro individuos son capturados violentamente para una suerte de granja humana. En esta, presenciamos un juego cíclico que alterna un orden apacible interrumpido por fríos experimentos exactamente programados. Todo está bajo control: el ocio, los cuerpos, el tiempo. La instrumentalización y sojuzgamiento del humano por otras mentes humanas es inquietante, pero lo es más la paulatina pérdida de rebeldía que se va apagando en los personajes. Ante la nostalgia de tiempos pasados parece irrumpir el estoicismo y cierta felicidad en dicho orden. ¿Qué es la libertad? ¿Debemos buscarla o nos están controlando por nuestro bien? ¿No es la época contemporánea un gran campo de (des)concentración que nos diluye lentamente mientras producimos y consumimos lo que estamos permitidos según nuestra posición social? Se tiene de todo dentro del pedazo de libertad permitido. El trabajo coreográfico, las canciones y paisajes sonoros pertinentemente seleccionados, las luces, las proyecciones sobre cuerpos determinan la pieza como un viaje emocional al público, el cual atraviesa estados de contemplación a otros de tensión y caos.

Contra-futuro

Concebida por Leonardo André, esta obra realiza un cuestionamiento radical -estructuralista- al devenir de la humanidad. Presa de su evolución, el mundo decide por el ser humano. La tecnología conduce a la especie a su auto explotación y deshumanización. Los contrastes entre el estado de naturaleza y la cultura, o entre la tradición y la modernidad, nos conducen a un juego dialéctico que permite descentrarnos y reconocer la enajenación del mundo moderno. ¿Cuándo la humanidad se perdió del disfrute de los placeres de la vida y deviene pieza de su propia complejización? El descarrilamiento es retratado con crudeza, a través de coreografías salpicadas de algunas líneas por parte de los personajes. La acción parece estar "estudiada" por un historiador quien tan solo estudia los cambios de la especie desde los orígenes de la cadena evolutiva hasta nuestra era. Con una selección musical exquisita, la pieza regala escenas bastante complejas cargas de contemplación, júbilo y un clamor para que cambiemos de rumbo. Siendo cuestionadora, la pieza constituye una suerte de manifiesto modernista-hedonista bastante consistente.


LA indispensable búsqueda: tres llamados de la tierra y la sangre

Meloramas del corazón

Obra ambientalista que apuesta por transmitirnos la sensación de desolación. Se plantea para ello una experiencia sensorial desde el inicio. Ambiente a oscuras, sonidos ambientales, hojas de coca: se ingresa a otro estado, a una réplica del corazón de la selva. En la oscuridad (la obra podría percibirse sin mirar), transitamos por la sensación de una selva voraz, ruidosa, que también es apacible al amanecer, y que se presenta tal cual es. Sin embargo, la mano humana se va acercando en oleadas de desolación a través de la caza y la tala. Los animales de la selva -monos y aves muy bien mimetizados en las voces del elenco- resisten a los embates, pero no sin mucho camino por delante. La obra apuesta por lenguajes no verbales: gritos, truenos, y los actores-seres intentan acercarnos al corazón de la Selva para empatizar con su estruendo y belleza en tiempos en los que está más devastada que nunca.

Yawar Qayani: cuando la sangre llama

Obra testimonial de un triple reto: en primer lugar, la lucha contra la discriminación para reivindicar la tradición del dansaq (véase Rincón de los muertos). En segundo lugar, la lucha para transcender las cárceles de género en las tradiciones peruanas (véase María Maricón). La protagonista es víctima -como la mayoría de peruanos- de la autocensura cultural de la tradición sus antepasados: ni transmitir el quechua ni mostrar tradiciones por miedo a la discriminación. Ante ello, en nombre del amor a sus abuelos, no repite la autocensura y elige el camino de la afirmación cultural. Contra el olvido, se plantea resistir y abrazar las raíces del territorio chanka (Huancavelica, Ayacucho, Apurímac) de donde la danza de tijeras (dansaq) es originaria. La warmi dansaq "Peruanita" acompaña a la protagonista Asirisonqo (corazón sonriente) en su camino de aprendizaje, reconocimiento, de ser sembrada y brotar renovada, luego de haber sanado su corazón (descolonizarse) de las taras del racismo estructural que asfixia nuestro país. La sensibilidad de la pieza llega también con tradiciones tales como el arpa y violín alegremente acompañado por nuestros aplausos, el pago a las prendas de la warmi dansaq o la procesión y comida junto a los antepasados. La pieza no solo es un nuevo ensayo para encontrarnos como país (ver obras de la edición 24º) sino que lo lleva de forma natural a un espacio donde suelen primar expresiones más tradicionales de teatralidad, lo cual constituye el tercer reto -implícito y muy bien logrado- en la obra.

Cuerpos marrones en resistencia


Continuando con historias enraizadas en el territorio y que incluyen la exploración personal, pero con un abordaje más abstracto, sensorial y visceral, esta pieza aborda la situación de los impactos de la minería en el centro del país. La minería se aborda de manera interdisciplinaria, total: su materialidad, la acción de picar, desde la experimentación de vincularse a la inmensidad de las montañas y las representaciones culturales de nuestras comunidades. La mita es incluso personificada en el Muqui, el duende de los andes centrales que seduce, ataca y castiga. La realidad de las sociedades mineras del centro aparece tanto en fiestas, en la actitud hacia la minería y también en una tragedia: pagar con la salud y la vida el precio de la codicia. Los impactos del extractivismo entonces se presentan amalgamados: una espiral de la que no se puede escapar, que ofrece una ganancia que pueden perder la mente del ambicioso. Así, la protagonista deviene en una suerte de saqra, siempre víctima, reproduciendo la contaminación del ambiente y el espíritu. Luego de esa suerte de purgatorio, una sentida versión del El olvido de Edwin Montoya (también utilizada en la película Ramón y Ramón, 2025) redondea las distintas expresiones culturales del centro tales como el pago a la tierra, también el uso de la hoja de coca (Melogramas del corazón) o el homenaje a los antepasados (Yawar Qayani).

Tsurukame: la danza de dos cuerpos


¿Qué ocurre cuando dos cuerpos danzan en su experiencia humana? La vida es un baile inolvidable reza la última canción de moda y Tsurukame, a pesar de su exquisitez artísica, acerca al espectador profundas emociones a través de una puesta desafiante enmarcada por la danza contemporánea. Un arte que traspasa los cuerpos de dos almas que coinciden, la puesta es arriesgada porque puede resultar difícil expresar los encuentros y desencuentros con movimientos, pero fue bien lograda gracias a los excepcionales intérpretes, Majo Vargas y Paul Lazo, que mostraron una performance que fluyó y conectó con el público. 

cONCLUSIONES

El modernismo claramente demostrado en el festival, que arriesga más que en ediciones precedentes con otros lenguajes y mensajes menos explícitos. Experimentación que da un tono bastante renovador y refrescante a la temporada. Tan solo queda una incógnita, como en cada año: ¿sería posible liberar todas las funciones y brindar así a los equipos la máxima posibilidad de salir de la caja? Si hacer teatro es difícil, crear públicos podría ser un objetivo secundario. Respirar, concentrarse y confiar.

FICHAS TÉCNICAS

 

Cadáveres Futuros

Dirección y dramaturgia: Diana Cornetero

En escena: Norma Venegas, Santiago Montoya, Inés Arroyo y Simón Vásquez de Velasco. Apto para mayores de 16 años

Fechas: jueves 15 y viernes 16 de enero, 8:00 p.m.

 

Meloramas del corazón

Dirección y composición: María Jesús Hinostroza Santana

En escena: Marcelo Cuadros Huarcaya, Franzia Inocente y Jimena Donayre. Apta para un público desde los 14 años.

Fecha: sábado 17 de enero, 4:00 p.m. y 8:00 p.m.

 

YAWAR QAYANI (Cuando la sangre llama)

Dramaturgia y dirección: Luisa Guerrero Pajares

En escena: Isabel de la Cruz Lapa (La Peruanita) y Daniela Hudtwalcker (Asirisonqo).

Fecha: domingo 18 de enero, 4:00 p.m. y 8:00 p.m.

 

Cuerpos Marrones en resistencia

Dirección y dramaturgia: Lucero Calderón

En escena: Lucero Calderón, Flavio Pineda y Wedner Velásquez. Apto para mayores de 16 años (se recomienda la compañía de un adulto en caso de menores de edad ).

Fechas: martes 20 y miércoles 21 de enero, 8:00 p.m.

 

Contra-Futuro
Dirección y dramaturgia: Leonardo André

En escena: Fiorella Bastidas, Matias Dextre, Ritzia Landauro, Rafaela Prado e Inés Arroyo. 

Fechas: jueves 22 y viernes 23 de enero, 8:00 p.m.

 

Tsurukame
Dirección: Majo Vargas Hoshi

Interpretación: Paul Lazo Landauro y Majo Vargas Hoshi.

Fechas: sábado 24  de enero 8:00 p.m. y domingo 25 de enero, 4:00 p.m.

 

Entradas: S/ 25 general y S/ 15 estudiantes, adulto mayor y CONADIS en

https://ccpucpencasa.com/  desde el 12 de enero y en la boletería del Teatro una hora antes de cada función.

 

Tomás Raúl Osores González 
Jimena Cucho Misaico

Crítica Teatral Sanmarquina

 


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