El rostro borrado y el lugar del Otro

(Preguntas y reflexiones del documental Uyariy, dirigido por Javier Corcuera)


Las manifestaciones sociales que se han dado en disconformidad con las prácticas políticas son un síntoma que nos exige preguntarnos por el lugar que ocupamos dentro de la estructura social. El cuerpo sociopolítico, en su sentido práctico más amplio, está dividido en varios grupos:

1.   Los manifestantes: por distintas razones, pero con un denominador común: la disconformidad con las prácticas políticas.

2.     Los políticos de turno: la mayoría con una sordera imperiosa y cínica hacia la población, y con una escucha aguda y fina hacia aquellos que atienden a sus intereses.

3.   Las fuerzas armadas: Con una libertad casi nula, subordinadas a la orden por su estructura institucional. Al fin y al cabo, para eso fueron formadas: cumplir órdenes. Desde su formación, se articulan en una cadena jerárquica con sus superiores; estos, con el Estado; y el Estado, en palabras de Sartre, no es otra cosa que una serie de libertades individuales de la población. Una de esas libertades, en contextos democráticos, se ejerce mediante el voto electoral. En otras palabras, el cuerpo armado actúa con el respaldo de las libertades individuales de esa misma población. ¿Quiénes hacen uso de las fuerzas armadas? ¿Con qué fines? ¿Qué lugar ocupa un miembro de las fuerzas armadas sin el respaldo de la orden? ¿En qué se convierte? ¿Puede decir que solo ha cumplido órdenes? ¿Dónde está la libertad y el sentido común en este campo?

4.  El cuerpo económico y sus representantes: tan acostumbrados a vivir como siempre lo han hecho, y más, que no están dispuestos a cambiar ese estilo de vida. Después de todo, es la forma que aprendieron a habitar el mundo, con una ceguera hacia los otros, los de allá.

5.   Los indiferentes: los más peligrosos. Esto merece una comparación: un crío humano sobrevive gracias al buen trato e incluso puede sobrevivir al maltrato, pero no puede sobrevivir a la indiferencia: se muere. La indiferencia mata.

Hay algo que me ha inquietado al ver el documental Uyariy (2025). Todavía no sé exactamente por qué, pero me llegan atisbos de preguntas, palabras e imágenes. ¿Por qué nos matamos entre nosotros? ¿Por qué? Pienso que la disconformidad con las prácticas políticas es solo un síntoma de algo más profundo. Resulta curioso que la gran mayoría de los países que han sido colonizados, por no decir todos, atraviesen constantes crisis sociales, y que los países que no han sido colonizados, por no decir todos también, no las tengan. Los primeros parecen más preocupados por resolver la diferencia entre ellos; los segundos, por resolver los problemas en común.

En el primer caso, hay dos grupos, con sus zonas grises, frente a frente, ocupando un mismo territorio, un mismo país, mirándose como enemigos. Cada uno, desde un lugar y una ideología, mira al otro. Ideología entendida desde la perspectiva de Žižek: aquello que determina nuestra forma de pensar, sentir y hacer. Ese lugar que ocupamos, ese discurso, ¿es nuestro o es el lugar del Otro? Del Otro que nos constituye, para bien o para mal.

Si actuamos, borrándonos el rostro, desde el lugar de ese Otro, ¿quién es ese Otro que nos ha enseñado a actuar de ese modo? ¿Un gran maestro-amo que nos sometió como país y cuyos mandatos, como grandes aprendices, reproducimos ahora desde ese mismo lugar, aplicándolos sobre nosotros mismos?

Si pensamos, sentimos y hacemos desde el lugar de ese Otro, ¿qué sentido puede tener entonces cualquier intento de confraternización? ¿Es necesario un movimiento de la subjetividad, de ese gran Otro, lleno de pulsión de muerte, para ocupar el mismo lugar y abrir un espacio de confraternización?

Cabe precisar, para no caer en generalidades, que existen excepciones en los distintos grupos sociopolíticos: personas que intentan y practican otros modos de habitar el mundo, más allá de someterse al discurso de ese Otro, lleno de pulsión de muerte. Quizá no tanto en el grupo de los indiferentes.

Uyariy (2025) es un documental que intenta volver a poner rostro a quienes han sido borrados.

P. D.: Uyariy es una palabra quechua que tiene una doble acepción: escuchar y escucha.


 Por Godo Lozano - Crítica Teatral Sanmarquina 

Ficha técnica

Título: Uyariy

Dirección: Javier Corcuera

Guion: Javier Corcuera

Producción: Coproducción Perú-España; Intermedia Producciones, Quechua Films, La Mula Producciones

Género: Documental

Reparto: Milagros Santillán Sanga, Asunta Jumpiri Olbea, Yovana Apaza Cutisaca, Elba Mamani Añamuro, Rosa Luque Mamani, Julia Mamani de Luque, Demetrio Aroquipa Mamani

Año: 2025


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