IDENTIDADES Y ORIENTACIONES
SOBRE:
“ORLANDO”
Las
polémicas sobre el origen del comportamiento sexual y la identidad de género no
son nuevos. ¿Su origen es biológico o, más bien, cultural? Sin datos concluyentes,
resulta muy posible que la biología incida en ambos por la interacción de
factores neuro-anatómicos, hormonales y genéticos. Y si se
habla de conductas homosexuales, hasta hace poco la Organización Mundial de la Salud
(OMS), consideraba al transexualismo como un “trastorno mental y del
comportamiento” antes de que fuera suprimido de la clasificación de
enfermedades (CIE-2019).
En nuestro país, a pesar de que nuestra Constitución
Política garantiza el derecho a la igualdad y de no discriminación por sexo (artículo
2), una encuesta virtual para la comunidad LGTBI (lesbianas,
gais, bisexuales, transexuales e intersexuales) del Instituto Nacional
de Estadística e información (INEI) de 2007 respondida por 12 mil 26 personas reveló
que el 56,5%
de ellos temían expresar su orientación sexual y/o identidad de género por
miedo a ser discriminado y/o agredido. En este contexto de debate que atraviesa nuestro
país, el Teatro Británico de Miraflores ha llevado a escena “Orlando”, bajo la
dirección de Norma Martínez, actriz y directora de teatro; y ganadora de dos Premios
Luces de El Comercio en 2007 y 2009 por las obras “Bicho” y “Las Brujas de Salem”,
respectivamente. Esta puesta en escena es una adaptación de “Orlando”
(1928), famosa novela biográfica, fantástica y humorística escrito por la británica Virginia Woolf (1882 –1941), quien se inspiró en la vida de su amante Vita Sackville-West, notable escritora del
siglo XX, a finales de 1920. La dramaturga, profesora y ensayista
norteamericana Sarah Ruhl (Illinois, 1974) adaptó esta novela en 2003. Además, ha
realizado otras interesantes adaptaciones de los cuentos de Antón Chejov (1860–1904)
como “Dama con el perro faldero” (1899) y “Anna alrededor del cuello” (1895) y el
drama “Tres hermanas” (1901); y de la correspondencia entre Robert Lowell y
Elizabeth Bishop en “Estimada Elizabeth”.
“Orlando” involucra como temáticas trascendentales
la homosexualidad, la sexualidad femenina y la desigualdad de la mujer en la
sociedad, además, de la frustración de la creación literaria. Todo ello sumergido en una
línea temporal que abarca desde el periodo isabelino (siglo XVI) hasta el siglo
XX. Algunos aspectos curiosos acompañan la vida
de Orlando. Por ejemplo, que nunca cumple más de 36 años en los 500 años que
refiere la historia, y, además, no logra envejecer como si de algún tipo de
criónica –aplicación tecnológica de frío al cuerpo humano para su futura
reanimación– se tratase.
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Elenco de "Orlando" (Difusión Británico) |
Fiorella Pennano encarna a este personaje como
un joven guapo, delgado y aristócrata, de unas hermosas piernas lampiñas, que,
junto a su inocencia y simpatía, logran atraer la atención de la reina Isabel I
de Inglaterra, de quien fue su predilecto, incorporándole a la corte con todas
las comodidades.
Orlando, siendo hombre, conoció y se
enamoró de la princesa rusa Marusha Stanilovska
Dagmar Iliana Romanovitch, llamada “Sasha” (Gabriella Paredes), “el gran amor de
su vida” y la única en traspasar juntos la línea de tiempo de cinco siglos. El
protagonista viaja, se enamora, es destronado de la corte, es traicionado y lo más resaltante: se trasforma físicamente en mujer, por influencia, de espíritus como “Nuestra Señora de la Pureza”,
“Nuestra Señora de la Castidad” y “Nuestra Señora de la Modestia”. Ya de mujer, transita por otra faceta y
vive en carne propia el ser mujer de esa época, pero sin la satisfacción de
sentirse totalmente feliz o completa. Una relación incoherente entre su
inocente cuerpo y su cerebro, como si de un trastorno de identidad disociativa
se tratara. Aún, siendo una mujer del siglo XX y casada, continuaba enamorada
de Sasha. La frustración literaria lo acompaña también
a lo largo de su vida. Al tener dificultad en encontrar las palabras correctas
para continuar y terminar su poema “El Roble” –el mismo que costó siglos de
esfuerzo culminarlo– como una metáfora a “querer ser” y no “poder ser” en una
época de represión. Los sueños profundos (siete días) por
desamor, aislamiento y soledad, por los que pasa Orlando, tal vez, sean metáforas
sobre la discriminación social frente a la identidad y expresión de género en la
sociedad que, a pesar de los siglos, mantiene prejuicios conservadores y
tradicionales.
Martínez ha plasmado de forma sencilla y ordenada esta cronología, sincronizada entre el tiempo y la edad de Orlando. Entre
una variedad de personajes, el elenco (Roberto Ruiz, Jordi Vilalta, Renato
Rueda, Gabriella Paredes, Montserrat Brugué y Ebelin Ortiz) expresaba a viva voz
y con un vestuario único la secuencia de los cinco siglos y narraba los hechos
que se iban suscitando en la historia.
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"Orlando" dirigida por Norma Martínez (Difusión Británico) |
Sin embargo, por algunos momentos, se sentía
una notoria separación de los actores con sus personajes, lo cual influyó al
final de la obra, cuando uno no sabía a ciencia cierta que había acabado la
función. La propuesta maneja una escenografía elegante
y atractiva, con unas flores colgantes que recreaban la época en referencia. La iluminación tiene un trabajo
bien estructurado, armónico y certero, específicamente en el momento de la
transformación de Orlando (de hombre a mujer) porque a través de un juego de
luces “desnuda” la silueta de la actriz.
En otra escena, el trabajo de luces logra crear una atmósfera brillante y espectacular: un fondo oscuro en la que brillan las estrellas. Esa inteligente sincronía se hizo extrañar en los momentos de canto que, a pesar del aporte lúdico y cómico del play-back, restó encanto por su falta de coordinación. Ya en sus últimas funciones, “Orlando” es una obra oportuna y valiente que escapa a los estereotipos quebrando los límites estéticos.
En otra escena, el trabajo de luces logra crear una atmósfera brillante y espectacular: un fondo oscuro en la que brillan las estrellas. Esa inteligente sincronía se hizo extrañar en los momentos de canto que, a pesar del aporte lúdico y cómico del play-back, restó encanto por su falta de coordinación. Ya en sus últimas funciones, “Orlando” es una obra oportuna y valiente que escapa a los estereotipos quebrando los límites estéticos.
FICHA DE LA OBRA
“Orlando” de Virginia Woolf
Adaptación teatral: Sarah
Ruhl
Dirección: Norma Martínez
Elenco: Montserrat Brugué,
Ebelin Ortiz, Gabriella Paredes, Fiorella Pennano, Renato Rueda, Roberto Ruiz y
Jordi Vilalta
Lugar: Teatro Británico (Ca. Bellavista 531, Miraflores)
Funciones: Miércoles a
lunes a las 8 pm
La temporada culmina el 20
de mayo 2019
Entradas: S/ 65 (General)
y S/30 (Estudiantes). Lunes y Miércoles populares: S/45 (General) y S/ 25 (Estudiantes)
LUISA RAL
Crítica Teatral Sanmarquina
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