Acerca de "BELLO DURMIENTE"


Algunos apuntes sobre esta propuesta de teatro y danza.


El director Gabriel Cárdenas ya nos había mostrado su interés por el folclor y danzas peruanas en su anterior obra (“María Maricón”), y en esta ocasión el continúa con la exploración de esa temática. 




El movimiento del cuerpo toma un papel preponderante en esta obra. Al inicio vemos a los actores y actrices moverse, retorcerse, cubiertos de telas a modo de crisálidas. Casi no hay sonido; al fin, el elenco se muestra y comienzan a exhibir diversas imágenes con sus poses y pasos; todo muy sugerente en esos momentos iniciales.


Poco a poco la obra va enrumbando no solo a ser un ejercicio físico de los actores, sino a lograr que con cada composición de imágenes se haga una reflexión muy interesante y a la vez muy crítica acerca de la relación del Perú consigo mismo. Cuatro actores -tres de ellos representando a las tres regiones (costa, sierra y selva), que la tradición ha enseñado que así se divide el país (aunque la complejidad de la realidad rebaza ese simplismo)-. El cuarto actor representa a ese “Bello durmiente” que a la vez es el Perú. Pero que el nombre no engañe: no se trata de una alegoría al cuento clásico, sino el nombre proviene de la letra de una de las canciones escritas por Chabuca Granda que de hecho es una canción de celebración hacia el Perú, lo cual genera un interesante contraste entre el optimismo de la canción y la obra, que es más bien una crítica hacia la superficialidad de la apreciación de la cultura y folclore en el país.


Es de resaltar el conocimiento del director acerca de la diversidad de danzas y ritmos peruanos, los cuales incluso, por pasajes, no era necesario que llevaran música para ser reconocibles por una vista y oídos atentos. El tono crítico de la obra se muestra más sostenido hacia sus escenas finales, donde abiertamente se critica aquella tara que la historiadora Cecilia Méndez resumió en la frase “Incas sí, cholos no” y que hace referencia a cómo en el país se celebra mucho de la variedad cultural, musical, dancística y artística pero que a la hora de que las poblaciones generadoras de toda esa cultura protestan por sus derechos o reclaman su lugar dentro de la sociedad, son denostados y calumniados. O como diría el intelectual boliviano Carlos Macusaya: “Se aprecia al ‘indio’ como espectáculo étnico, folclore del país, ‘fuerza bruta’ que hace los trabajos despreciados. ¿Pero para definir las políticas de gobierno, por ejemplo, sobre tierra?”


Por otro lado, si alguna cosa es de observar es que, a pesar de todo, la obra no se desprende de la algunas ideas conservadoras, como la de seguir dividiendo al país en costa sierra y selva, que si bien es como tradicionalmente se nos ha enseñado, guarda en sus adentros un simplismo que también es parte del problema de cómo conocer este país.


Al final, “Bello Durmiente” resulta ser una obra muy disfrutable, con un elenco que realiza un gran trabajo en la interpretación y danza, una temática con bastante crítica y una dirección que explora de manera interesante el bagaje dancístico de las varias y diversas regiones que componen el país. Si tienen oportunidad, vayan a verla.


                                                                                                                                            Por: Ramiro Miranda


Ficha Técnica:

Creador y Director: Gabriel Cárdenas Luna

Compañía: Y/O Plataforma Escénica

Elenco:: Raely Ricardo, Marisol Ponce, Ricardo Rubiños y Alexander Clemente

Lugar: Auditorio del MALI

Funciones: 22 y 23 de agosto




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